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El libro 2º de las actas de la Independencia / Por Tello Benitez

El Congreso de 1811 suspendió sus sesiones en Caracas el 15 de febrero de 1812 y las reabrió en Valencia el 1 de marzo de dicho año. Ante la aproximación de las tropas realistas se vio obligado a suspenderlas a finales de abril, no pudiendo reabrirlas nuevamente por los avatares de la guerra. El archivo del Congreso estaba extraviado, no se sabía si estaba en el país o en el extranjero, incluida el Acta Original de la Independencia; pero el 23 de octubre de 1907 tuvo el ciudadano doctor Francisco González Guinán, miembro de número de la Academia Nacional de Historia la fortuna de encontrar, con la mediación del ciudadano Ricardo Smih, en la casa de la señora María Josefa Gutiérrez de Navas Spinola, de la ciudad de Valencia, el libro 2º de las actas originales del Congreso de 1811 que contiene los trabajos del Congreso, desde el 25 de junio al 24 de diciembre del mencionado año; figurando entre otras materias importantes en esos trabajos el Acta Solemne de la Independencia, el acto de la firma de la misma y la primera constitución de la República del 21 de diciembre de 1811.

Recuperados y verificada la autenticidad de los archivos, el 1 de enero de 1910 el general Juan Vicente Gómez, presidente provisional de los Estados Unidos de Venezuela, dicta el decreto por el cual se ordena construir en el Salón Elíptico del Palacio Federal un arca para depositar el Libro de Actas del Congreso de 1811. El artículo 1º de este decreto dice lo siguiente: “Como ofrenda del Gobierno nacional en la celebración del primer centenario de la Independencia de Venezuela, procédase a construir un lugar adecuado del Salón Elíptico del Palacio Federal un arca con tapa de cristal y doble tapa de plata para depositar en ella el Libro de Actas del Congreso de 1811, abierto por las páginas dónde estamparon los patricios sus firmas en el Acta Solemne de la Independencia”. El artículo 2º del decreto constituye otro reconocimiento a los diputados de 1811 y dice así: Artículo 2º: “El depósito del libro de las actas en el arca se efectuará con toda solemnidad el 5 de julio de 1911, en apoteosis a los patricios miembros del celebre Congreso, signatarios del Acta Magma”. La edición especial del Libro de Actas del Congreso de 1811, del cual dispongo de un ejemplar en base al cual hago esta columna, fue ordenada mediante el artículo 5º del decreto, que dice lo siguiente: Artículo 5º: “El Libro de Actas del Congreso de 1811 será esmeradamente impreso para ser repartido entre las oficinas públicas, legaciones, consulados, bibliotecas, academias y demás centros científicos y literarios del país; como entre los soberanos, cancillerías, bibliotecas y academias de las naciones amigas”.

En los momentos actuales hay que tener muy presente lo que de seguidas se dice en el Acta de nuestra Independencia: “… como todos los pueblos del mundo estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra y tomar entre las potencias de la tierra el puesto igual que el Ser Supremo y la naturaleza nos asignan, ya que nos llama la sucesión de los acontecimientos humanos, y nuestro propio bien y utilidad…”

Ahora, cuando conmemoramos el bicentenario de la independencia de Venezuela, además de disminuirse el reconocimiento a los patricios que suscriben el Acta de la Independencia, dándosele preponderancia al factor militar, tanto el Ejecutivo como el Legislativo actual se empeñan en subordinar los destinos nacionales a un proyecto político allende las fronteras, quedando evidente, además, que la mayoría oficialista de la actual Asamblea Nacional está a años luz de lo que fueron los diputados del Congreso de 1811, los actuales luchan por la sumisión del país, luchan no por el tricolor nacional y la unidad de los venezolanos, sino por una bandera roja que nos divide; mientras aquellos lucharon e hicieron patente la independencia.

Por cierto, que entre los diputados de 1811 estaba, Manuel Pálido Maneyro, diputado por Margarita, cuya intervención la recoge el Acta del 5 de julio de ese año, en los siguientes términos: “Soy el que llevó a Margarita la noticia de la resolución de Caracas el 19 de abril: los que entonces se adhirieron a ella, y ahora me han constituido su representante conocían entonces cómo ahora la caducidad de los derechos de Fernando: siguen a Caracas y la seguirán siempre, y yo a nombre de ellos suscribo a la independencia”.

(*) Abogado
Twitter: @tellobenítez

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