Inicio > Andres Velasquez, Notas de Andres > Las notas de Andrés / Violencia sindical

Las notas de Andrés / Violencia sindical

Las prácticas violentas en el movimiento sindical no son un fenómeno nuevo. En el pasado, famosas eran las pandillas de cabilleros. Viví en carne propia la acción criminal de esos grupos. Todos tienen un denominador común. Son promovidos y protegidos desde grupos de poder. Responden generalmente a orientaciones del partido de gobierno. Actúan con total impunidad.

Esa práctica violenta y criminal fue derrotada en el pasado reciente. Casi coordinadamente todos los sectores del país actuaron sin medias tintas contra esas bandas organizadas de delincuentes. De la misma manera habrá que actuar ahora. El activismo sindical no puede ser tomado como reducto de delincuentes para ser convertida en una actividad de mafiosos y corruptos. Las prácticas violentas impiden el desempeño de un sindicalismo libre y autónomo. Por ello tenemos que cerrar filas para condenar y repudiar estas acciones criminales que casi acaban con la vida de nuestro compañero José Luis Morocoima.

Un reto para el gobierno

Los ministros José Khan, María Cristina Iglesias y Tarek el Aissami están emplazados de hecho a tomar distancia de estas prácticas. Demasiado tiempo haciéndose los locos frente a bandas criminales infiltradas en el movimiento sindical. Desde el 2005 a esta parte, 150 activistas del sector construcción han perdido la vida a manos de sicarios que se pasean impunemente mostrando sus pistolones por las empresas.

Bauxilum en manos de un malandraje
En el caso de Bauxilum, corrupción y violencia se dan la mano. El mal llamado control obrero ha resultado ser el peor ensayo que se les haya ocurrido. Están llevando las factorías a un estado de anarquía sin precedentes.

Extraños maridajes entre la gerencia de la empresa con grupos violentos. La Muralla Roja actúa dentro de Bauxilum con poder total. Andrés Escalona tiene más poder que José China (presidente). En el ataque contra Morocoima se pudo ver al consultor jurídico Martín Barrios; José Ribas, gerente de mantenimiento y Efraín López, de desarrollo endógeno acompañando al grupo de facinerosos. Hay muchos comentarios en la planta sobre negocios que se triangulan entre estos grupos. Son muchos los privilegios que los grupos de control obrero tienen entre sí. Mientras a todos los trabajadores José China les niega sus prestaciones, los grupos de control se otorgan prestaciones legales y contractuales, se reclasifican a cargos con mejores salarios, mientras a los empleados se les mantiene con inmensos pasivos laborales pendientes, los estafan con la póliza de HCM, no les cancelan sus seguros de vehículos, no discuten su contratación colectiva y de ñapa ahora no quieren que reclamen porque les lanzan a sus perros de presa para impedir la protesta de los afectados.

Detener la violencia

Este hecho lamentable contra el compañero José Luis Morocoima, secretario general del sindicato, tiene que levantarse como una bandera contra la violencia. Guayana desde hace tiempo viene siendo azotada por bandas criminales de delincuencia común. Si ahora sumamos esta violencia organizada de los infiltrados en el movimiento sindical, amparados por el gobierno regional (que ha guardado silencio ante todo esto), nos colocamos frente a una clara situación de alarma que nos obliga a reaccionar a todos. Pienso que el mayor daño que este gobierno antidemocrático, enemigo de los trabajadores nos haya hecho es precisamente esta situación de violencia que genera todos los días entre los venezolanos. ¡Justicia. No más impunidad! ¡No más violencia!

La violencia sindical no es una novedad en Venezuela ni en Guayana. Esta se practicaba en el pasado bajo el mismo esquema de ahora. Bandas de malhechores infiltrados en el movimiento laboral. Protegidos políticamente. Eran lanzados contra los trabajadores y sus dirigentes sindicales. Los utilizaban de comodines para el trabajo sucio de los partidos, unas veces eran rompehuelgas y en otras ocasiones para acabar con reuniones políticas. Todo esto bajo un manto de impunidad amparados por el poder.

Esa práctica fue derrotada. Todos los sectores del país tendieron un cerco condenando sin contemplación toda manifestación violenta y así poco a poco se fue arrinconando hasta derrotarla. Ahora nuevamente aparece veste fenómeno de la violencia sindical. Con las mismas características del pasado pero ahora mucho más peligrosa ya que ésta se estimula y se hace prácticamente política oficial para impedir la libertad y autonomía sindical e ir con el deliberado propósito de acabar con el sindicalismo en Venezuela.

No es un fenómeno social la prácticas violentas en el movimiento sindical siempre han sido promovidas por sectores de poder. Esto es apoyado deliberadamente. Es una política que hasta ahora se había mantenido en los espacios de sectores de la construcción.

El chino tiene un reto: parar esta locura. Detener esta estela de corrupción reinante.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: