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El control obrero sin obras que mostrar

A un año de la instalación del control obrero en las empresas básicas de Guayana los trabajadores exigen al Ejecutivo corregir las desviaciones, desterrar la puntiaguda influencia del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de las fábricas, acelerar las inversiones y pagar los pasivos laborales.

Mientras los documentos del Plan Guayana Socialista terminan de pulirse y aumentan las fricciones por quedarse con los puestos clave de las futuras corporaciones socialistas, la criticidad operativa es cada día mayor.

En esta edición ofrecemos a los lectores un resumen pormenorizado del proceso de transición, citas de algunos discursos y el balance que hacen los trabajadores.

Clavel A. Rangel Jiménez
crangel@correodelcaroni.com

Los pasillos de las empresas básicas están tapizados de propaganda política, quejas, reclamos y críticas. Los trabajadores pasan de largo durante las asambleas, pocos se detienen a escuchar a los dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); lucen agotados de los discursos.

Y hoy, cuando se cumple un año de la juramentación de los “presidentes- trabajadores”, los empleados manifiestan estar decepcionados de los resultados; su evaluación apunta a una sola cosa: la pugna política no deja recuperar la productividad de la industria.

La mayoría reconoce que el “control obrero” despertó la participación de la masa laboral hacia un mayor interés por el ámbito administrativo, mas hay un desconocimiento a quienes dicen representar a los trabajadores en las mesas de trabajo.

Aunque la ejecución del control obrero varía de una fábrica a otra, en general, el establecimiento de un nuevo modelo de gestión se tradujo en mayor conflictividad dentro de las estatales.

Algunos gerentes como Elio Sayago, presidente de CVG Alcasa, considera “el conflicto” como natural en el proceso de depuración de las estructuras donde coexisten los intereses personales y económicos de factores de poder cercanos al gobierno.

Sin embargo, los empleados consultados exigen al Ejecutivo que asuma su cuota de responsabilidad en el debilitamiento institucional.

El ojo del huracán

Por ejemplo: el resultado del ensayo socialista dio una estocada a la pionera del aluminio, CVG Alcasa. Las continuas rencillas entre la gerencia y el sindicato, representado por el Movimiento 21, acaparan todas las miradas del colectivo.

“A un año de poner en práctica el control obrero son pocos los resultados que hemos obtenido. Manejamos unos recursos que son del Fondo Chino que se utilizaron para la criticidad que vive la empresa, pero no fue suficiente para resolver la situación y sirvió no más que para palear algunas situaciones”, en fin -dice- “la empresa está cerrada con las puertas abiertas”, comenta Jhoan Rodríguez, un alcasiano participante de la mesa de reducción.

En su análisis el control obrero sirvió para acrecentar las pugnas y las divisiones. “Vemos ahorita cómo dos sectores del oficialismo, que representan y se adjudican el control obrero, están en pugna y eso en nada ha contribuido a solucionar la problemática sino que, por el contrario, esta se ha venido agudizando en los últimos meses”.

Y los alcasianos están claros: “De todo esto los más perjudicados somos los trabajadores que en realidad queremos echarle pichón y sacar la compañía adelante”, cuenta Ángel Oviedo.

De la maraña que se ha convertido las distintas visiones del propagandeado modelo, el trabajador rescata la importancia de que cada quien asuma su responsabilidad.

Vacío institucional

A pesar de la vocación sindical de Ciudad Guayana, el control obrero avanzó más de lo que muchos esperaban. El caldo de cultivo fue -y es- el debilitamiento de los sindicatos, el abandono de la formación socio-política y el deterioro de la institucionalidad del Estado.

En resumen: “El control obrero ha llenado las lagunas que ha dejado la participación sindical y gerencial de todas las empresas del sector aluminio”, sentencia Luis Medina, trabajador de Alcasa.

La percepción de que, en el fondo, no hay un debate ideológico sino una pelea por el control de las empresas recorre las plantas. Félix Caldera, trabajador de CVG Venalum, lo subraya: “Aquí se están matando unos con otros por el poder de la jugada”.

Y el mayor rechazo surge por el ascenso de dirigentes, no electos por los trabajadores, como representantes de la masa laboral. CVG Venalum es – quizás- el caso más emblemático de esta situación.

Daniel Lejarazo, un empleado con más de 10 años en la factoría, le indigna que dirigentes que no tienen ni la cualidad ni la solvencia moral para representarlos, cobren sin trabajar.

“¿Por qué no se escogió a un trabajador de la propia producción que guerrea con uno, que saca aluminio? No las hemos visto negra porque los beneficios son para ellos, no para uno. Tiempo completo para ellos, cobran por guardia, mientras uno trabaja por guardia y si faltas un día te lo quitan. Eso ha generado descontento. Ahora los mandaron a trabajar ¡Gracias a Dios!”.

La incorporación de trabajadores contratados a la nómina y una mayor ventilación de presuntos casos de corrupción son algunos de los aspectos que los empleados resaltan como positivos, sin embargo, el balance no satisface sus expectativas.

¿Hacia dónde van?

“Todavía hay gerentes que no digieren que los trabajadores tenemos participación tanto productivo como administrativamente, por eso yo exhorto al Gobierno a que sanee las empresas porque los trabajadores de abajo si tenemos capacidad de dirección”, defiende Luis Medina.

Algunos empleados como Eyisto Mesa, de CVG Venalum, cree que es necesario que se alcance un consenso de cuál es el futuro de las factorías y el rol de cada uno de los actos.

Emilia Rodríguez, quien tiene 29 años laborando como alcasiana se pregunta “¿Cuál control obrero?”. Dice estar triste y preocupada, cuenta que la situación en la fábrica ha sido “cansona” en todos los sentidos. “Los presidentes que han estado siempre son lo mismo: la tiranía, la apatía y Alcasa cayéndose. La pugna entre el sindicato y los presidentes ha dañado y, nosotros, que estamos en el medio, somos los que agarramos la pugna política que tienen”.

Creo que lo que hace falta es consciencia, “porque aquí cada quien hace lo que le da la gana”.

La misma historia se repite en CVG Carbonorca donde ni el sindicato ni el control obrero aprueban la gestión del presidente Juan José Méndez y en varias oportunidades han promovido un referendo revocatorio.

En cambio, CVG Bauxilum parece haber logrado reducir la conflictividad, pero la amenaza de fondo sigue presente: ¿Lograrán los consejos de trabajadores sustituir a los sindicatos?

Dos años del Plan Guayana Socialista

– 6 de marzo de 2009: Presidente Hugo Chávez en cadena nacional dice que los trabajadores de Guayana “quieren ser ricos” y que tienen privilegios; anuncia la conformación de las Corporaciones del Aluminio, Hierro y Acero.

– 2 de mayo de 2009: Primer mandatario aprueba Bs. 410 millones para atacar “emergencia financiera” en el sector aluminio.

– 21 de mayo de 2009: Presidente Hugo Chávez bautiza el Plan Guayana Socialista 2009-2019, mesas de trabajo presentan diagnóstico y nacionaliza seis empresas estratégicas: Matesi, Comsigua, Orinoco Iron, Venprecar, Tavsa y Cerámica Carabobo.

– 12 de julio de 2009: Comienzan protestas de los sindicatos en reclamo del pago de los intereses de prestaciones sociales.

– 16 de julio de 2009: Ministro de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz, se compromete a pagar en dos partes intereses de prestaciones.

– 8 de agosto de 2009: Chávez regresa a Guayana y otorga un “préstamo socialista” a la industria del hierro y el aluminio: Bs.F. 382,6 millones y 122,4 millones de dólares para atender “terapia intensiva” de las empresas a ejecutar entre septiembre-diciembre.

– 24 de septiembre de 2009: detienen a secretario general de Sintraferrominera, Rubén González.

– 1 de diciembre de 2009: Ministro Sanz garantiza pago de aguinaldos a los trabajadores.

– 22 de diciembre de 2009: Sanz anuncia el cierre de las líneas 1 y 2 de CVG Alcasa, el apagado de dos hornos en la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) y 360 celdas en CVG Venalum para incorporar 558 megavatios (Mw) al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

– 10 de marzo de 2010: Mesas del Plan Guayana Socialista promueven referendo para presidente de CVG Alcasa, César Aguilar.

– 4 de marzo de 2010: Comienzan protestas de los sindicatos del aluminio por la discusión de los contratos colectivos, pago de pasivos laborales y destitución de presidentes de las fábricas.

– 6 de abril de 2010: Destituyen a ministro de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz y designan a José Khan -por segunda vez- titular de la cartera minera.

– 12 de abril de 2010: Ministro Khan da las pautas para la elección de los nuevos “presidentes-trabajadores” y dice que gobernará “sin sectarismos”.

– 26 de abril de 2010: Trabajadores del aluminio y sindicatos inician protesta por aumento de salario y piden igual aumento que a militares.

– 30 de abril de 2010: Presidente Hugo Chávez aprueba inversión contemplada en el plan trienal del Plan Guayana Socialista (PGS) 2009-2019. Mil millones de bolívares fuertes y 783,9 millones de dólares para ser administrados por el control obrero.

– 15 de mayo de 2010: Chávez juramenta a los nuevos “presidentes-trabajadores” de Sidor, Alcasa, Venalum, Bauxilum y Alunasa. Anuncia nacionalización de Norpro de Venezuela.

– Julio de 2010: Presidentes presentan Plan de 100 días para recuperación de las empresas.

– 31 de octubre de 2010: Presidente Hugo Chávez anuncia nacionalización de las plantas de la Siderúrgica del Turbio (Sidetur).

– 9 de noviembre de 2010: Movimiento 21 de CVG Alcasa toma la presidencia de la empresa para desplazar a Elio Sayago en ejercicio del control obrero.

– 10 de enero de 2011: Trabajadores exigen la destitución de la comisión de transición de Orinoco Iron.

– 13 de enero de 2011: Trabajadores de Norpro de Venezuela protestan por pago de salarios y la firma del Decreto de nacionalización.

– 19 de enero de 2011: Sindicatos de CVG Venalum emprenden paralizaciones escalonadas en la empresa del aluminio por la discusión del contrato, pago de pasivos y la consigna: “Fuera Rada”.

– 24 de enero de 2011: Comienza paro en CVG Alcasa promovido por el Sindicato de Trabajadores de CVG Alcasa para el pago de beneficios laborales y destitución de Sayago.

11 de febrero de 2011: Canciller Nicolás Maduro llega a Ciudad Guayana a resolver conflicto en CVG Venalum.

– 12 de febrero de 2011: Termina conflicto en CVG Venalum.

– 15 de febrero de 2011: Trabajadores de Cerámica Carabobo protestan en reclamo a dos años de paralización.

– 28 de febrero de 2011: Sentencian al secretario general de Sintraferrominera, Rubén González, a siete años y seis meses de prisión.

– 3 de marzo de 2011: Eliminan causa de Rubén González y Tribunal Superior exige iniciar nuevo juicio.

25 de marzo de 2011: El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) marcha en respaldo al control obrero en Ciudad Guayana.

– 26 de marzo de 2011: Sindicatos agrupados en el Frente Unido en Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato (Fadess) marchan en Guayana y exigen discusión de contratos colectivos.

– 28 de marzo de 2011: Presidente de CVG Alcasa, Elio Sayago, decreta la “emergencia operativa y financiera” en la pionera del aluminio y anuncia la compra de aluminio primario.

– 6 de mayo de 2011: Trabajadores de Tubos de Acero de Venezuela (Tavsa) protestan en CVG a dos años de la nacionalización: exigen reactivar la empresa que opera a 40 por ciento de su capacidad.

– 11 de mayo de 2011: Movimiento 21 comienza referendo consultivo para medir aceptación de presidente Elio Sayago en CVG Alcasa.

– 13 de mayo de 2011: Sindicatos del aluminio se reúnen con ministro de Industrias Básicas y Minería, José Khan, y acuerdan reunión para el 19 de mayo. Amenazan con reactivar ciclo de protestas.

Evaluación laboral

Jhoan Rodríguez, participante de la mesa de reducción de CVG Alcasa. “El único resultado que se ha tenido es el conocimiento que ha adquirido el trabajador común, el que no pertenece a las áreas administrativas, que nunca había manejado contrataciones (…) Puedo hablar responsablemente que los recursos del Fondo Chino sí se han administrado con eficiencia. Lo que no podemos garantizar es que por otras vías se sigan utilizando los mismos métodos que se han utilizado para lograr comisiones y beneficios”.

Ángel Ovieda, trabajador de Alcasa. Siete años. “Aquí el control obrero no se ha dado al 100 por ciento como tiene que darse. Porque aquí nos dieron un control obrero y resulta que es un control a dedo. Entonces, por una parte, hay gente… trabajadores que queremos echarle pichón pa’ sacar la empresa adelante, pero entonces hay otros factores como el sindicato que no deja, porque es una pelea interna política de la gente del PSUV”.

Luis Medina, participante de las mesas de trabajo de Alcasa. Siete años.“Primera vez que se le da autoridad y participación al trabajador en todos los procesos productivos, lo que pasa es que los sectores sectarios, político partidistas no les ha convenido nunca. Igualmente que a las gerencias carcomidas por la corrupción, tampoco les ha convenido nunca ¿Por qué? Porque el trabajador tiene participación en la producción y controla tanto los procesos productivos como administrativos”.

Emilia Rodríguez, trabajadora de Alcasa. 30 años. “La decepción es total. Antes se podía decir que nos sentíamos orgullos de estar en Alcasa, por lo menos yo lo sentía, ahorita es así como cuando te cansas… decepcionada. Tenemos una Alcasa más poblada y más desolada, eso es lo que siento (…) Ha sido un desacierto de los gobiernos, no han tenido la certeza en colocar a alguien que saque esto adelante”.

Félix Caldera. Trabajador de CVG Venalum. 20 años. “Ahorita hay mucha tiranía entre el control obrero y el sindicato que tenemos. No ha sido positivo nada. No sé qué clase de socialismo hay cuando lo que tenemos es que estar unidos y lo que hay es desunión, esa es mi opinión. Paran la flota, mañana se le meten los otros y puro golpe, pelea. ¿Qué es lo que estamos viendo? Esto se puede solucionar si llegamos a un acuerdo y nos sentamos todos unidos”.

Daniel Lejarazo. Trabajador de CVG Venalum. “Lo positivo del control obrero es que es un instrumento para que se ejecuten los proyectos, pero quienes lo dirigen no sirven: porque no ganan nunca dentro del sindicato, no ganan en ningún lado. Los trabajadores no lo queremos, porque son malos: malos trabajadores, malos sindicalistas, malos en todo. Nunca han ganado nada. Quieren todo a la fuerza, imponerle a uno todo, porque el control que quieren tener es controlar a los trabajadores”.

Efigenio Amarista. Trabajador de CVG Venalum. 12 años. “Después de que se instaló el control obrero no le hemos visto nada positivo, se ha continuado en lo mismo de siempre. Yo en realidad te digo, hace tiempo la administración de Isaías Suárez, sí se vio bastante. Me parece que la gente que está en el control obrero, creo que no tienen el conocimiento necesario sobre lo que es la producción o la dirección de la empresa. No es que tengan malas intenciones, sino que parece que les llegó algo para lo que no tenían conocimiento”.

Eyisto Mesa. Trabajador de CVG Venalum. 17 años. “Considero que el control obrero es muy importante en la gestión que lleva nuestro presidente comandante pero efectivamente aquí no se ha podido consolidar eso, porque hay mucha pugna política y eso está desviando el verdadero rol de la empresas. Hay que corregir muchas cosas que no se están llevando a cabo. No se está haciendo la verdadera participación. Si esto no se corrige lamentablemente las empresas se nos van a ir palo abajo”.

Francisco Gómez. Trabajador de CVG Venalum. “Esas mesas no sirvieron para nada, no han hecho nada. En vez de un control obrero lo que hay es un antiobrero porque ese control obrero no ha hecho nada por la empresa. El control obrero no tiene nada positivo porque ellos no fueron elegidos por los trabajadores, se eligieron ellos mismos. Un grupito se formó sin ser elegido por los trabajadores”.

Pablo Acosta. Trabajador de CVG Bauxilum. “Hay un poco de avance en las cuestiones pero ellos se inmiscuyen en cosas que no deberían inmiscuirse. Ellos tienen sus funciones específicas que es velar por las inversiones de la empresa, las compras que se tienen que hacer. Se meten en cosas como cambiar a un trabajador de su área y dicen quién debe ir y quién no debe ir. Yo pienso que las personas que tienen años aquí de experiencia deberían tener prioridades”.

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