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>Diputado Americo De Grazia pide al gobierno nacional acto de humanidad con Wiliam Saud

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El diputado Américo de Grazia dijo que “responsabilizamos al gobierno nacional de cuanto le ocurra al dirigente minero y preso político en estos momentos, dado su precario estado de salud y pedimos que por su avanzada edad y el cuadro médico que presenta se le conceda el indulto definitivo.

A las 4 y 30 de la tarde de ayer fue trasladado por funcionarios del 171 con carácter de urgencia, desde Patrulleros del Caroní donde permanece en prisión, hasta el hospital Uyapar de Puerto Ordaz, el dirigente sindical minero y preso político, William Saud, por presentar un cuadro complicado de su ya precaria salud.

Así lo dio a conocer el diputado Américo De Grazia, quien señaló que el traslado se produjo luego de que familiares y amigos, “nos movilizáramos al respecto”.

Recordó el parlamentario guayanés, que el líder minero de avanzada edad padece de hipertensión arterial, enfisema pulmonar, tiene una obstrucción coronaria próximo a ser sometido a una intervención quirúrgica y además de eso sufre de un cáncer en la piel.

“Esto, que nos sirva de reflexión, fundamentalmente al gobierno nacional, que la vida de William Saud corre peligro y nosotros responsabilizamos de manera directa al ejecutivo nacional de este preso político, que su único delito fue defender a los mineros del sur del estado Bolívar en contra de una transnacional que hoy está fuera de los predios de Las Cristinas, toda vez que se pudo demostrar que ambos presos, tanto Carlos Chancellor como William Saud, tenían razón sobre su denuncia de la estafa que se estaba cometiendo contra la nación e incluso, acusaciones para aquel entonces que hoy se siguen sosteniendo, de traición a la patria, cuando se firmó el contrato con Cristalex”.

De Grazia afirmó que “ya es hora que se ponga fin a esta persecución, que se ponga en libertad, en este caso a William Saud, quien está lamentablemente gravemente enfermo”.

-Nosotros –aseveró- hacemos un llamado de conciencia al gobierno nacional para que tome en consideración el gravísimo estado de salud en que se encuentra William Saud, tome los correctivos necesarios y se le dé el indulto definitivo por la edad y por los niveles de su avanzado estado médico, que, lamentablemente, no les son favorables para soportar la situación en la que se encuentra hoy, que por supuesto eso lo descompensa físicamente.

“Nosotros le estamos pidiendo (al ejecutivo) un acto de humanidad con William Saud y, por supuesto, responsabilizamos al gobierno nacional de cuanto le ocurra al compañero en estos momentos dado su precario estado de salud”, dijo por último el diputado Américo De Grazia.

Cristóbal Pierluissi H/ El Progreso

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“Ahora vengan por nosotros”


Cuando ya se habían hecho a la idea de una apelación para el secretario general de Sintraferrominera, tema del que Carlos Chancellor y William Saud saben, los tres recibieron la noticia. “Entre 10:00 y 10:30 de la mañana nos enteramos. Vinieron con la boleta de excarcelación a buscar a Rubén González”, relata el ex alcalde de Sifontes.

¿Cuándo?

Aunque por natural y legítima, no fue obvia la pregunta. ¿Cuándo será su turno? La alegría por un compañero de celda contigua abrumó la palma de uno que agarraba el muro, como esperando una invitación; y la mano ondeante del otro. Abajo, los de turno, los coleados y los que siempre lo acompañaron daban los últimos toques para una acalorada rueda de prensa: hacía más de hora y media se había anunciado la excarcelación del secretario general de Sintraferrominera, Rubén González.

Opuesto al color que le sugirieron vestirse para su liberación, González empezó su descenso por las escaleras. Arriba, todavía, expectantes y del lado opuesto, lo observan vestido de verde -manzana- William Saud, dirigente minero preso por año y medio y Carlos Chancellor, ex alcalde del municipio Sifontes, encarcelado por cuatro años. “Ahora vengan por nosotros”, gritó Saud a la opinión pública.

En el descanso de la escalera, una breve declaración advirtió la avalancha de preguntas, de empujones, de respuestas y de mensajes. Sugerido por el dirigente ferrominero, se daría inicio a la rueda de prensa en el escritorio dispuesto en planta baja. Protagonista, camarógrafos, reporteros, fotógrafos, fieles y curiosos terminaron de bajar para ubicarse en una esquina de la Comisaría.

Sin poder bajar, Chancellor y Saud retornaban a D1 y D2, nombre de las divisiones donde cumplen condena por protestar por el incumplimiento del contrato de la trasnacional Crystallex.

“Es un momento histórico”, recuerda montado en el escritorio e inclinado para no chocar con el techo, el comisario Saúl Cordero para exhortar al orden.

Liberación esclavizante

“A mí no se me ocurrió ninguna pregunta. Sentí una gran satisfacción por el luchador social y sindical Rubén González… muy honesto, buen padre de familia. Aunque sea condicionada, pero está en libertad, porque se unirá con su familia. Lo que sí me quedó plenamente claro es que quedó en evidencia oficialmente que el Poder Judicial en Venezuela está secuestrado por el Poder Ejecutivo”, sostuvo Saud durante un breve permiso para una entrevista en la hora del almuerzo.

Son unos más en el casino, nombre dado al salón oscuro donde transcurre su comida al mediodía. La familiaridad hace que oficiales y personal conversen sus problemas personales y jornada diaria con ellos al lado. Un jugo de mora, un bolso vinotinto para guardar la comida, dos platos de comida y dos damas acompañan el extremo de la mesa.

Incluso, un uniformado al pasar saluda a Chancellor con una palmada fraternal en el hombro, quien responde el saludo y continúa la entrevista.

“Se le cayó la máscara al Gobierno nacional”, fue lo primero que se me ocurrió arriba. Una vez más se demuestra que sí hay presos políticos. Lo demostraron con la liberación de los dos diputados y ahora con la liberación de González. El mismo gobierno emite órdenes al Poder Judicial”. Es lo que cataloga Chancellor como “justicia telefónica”.

“En contraste están los casos de Chancellor y de Saud, que ejercimos nuestro derecho de apelación ante los tribunales superiores en Ciudad Bolívar en septiembre; estamos en marzo y aún el expediente está reposando un sueño eterno en la Sala de Apelación de Ciudad Bolívar. Ni siquiera ha sido foliado por la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia”, agrega Saud, con los ojos ahora más secos a como cuando miraba a González bajar a la libertad… condicionada a régimen quincenal de presentación.

“Como gran y grata sorpresa” califica el ex alcalde de Sifontes la noticia de excarcelación. “Estábamos juntos cuando recibió la noticia; (González) dio gracias a Dios”.

“La liberación misma es una demostración y contradicción enorme. El Gobierno pretende imponer la mentira que no hay presos políticos, pero los sigue liberando”, expresa el otrora dirigente de Patria Para Todos, aunque más adelante aclara que “no es el gobierno el que liberó a Rubén González. Lo escuché en los medios de comunicación. No es el gobierno. La liberación de González fue gracias a la democracia unida, a la unidad de todos de los sindicatos, de los ciudadanos”.

“Este objetivo logrado demuestra que el poder está en la calle y por más que traten de robarse el show y que fue por el partido (PSUV) y que ‘ponte una franela roja’ (en alusión al exhorto hecho a González)… Esto es un logro de la sociedad civil”, reitera Chancellor.

Logro popular

El calor, las lágrimas y la adrenalina ya habían mermado. González había empezado una caravana con destino al portón I de Ferrominera Orinoco. De haber bajado juntos los tres, tal cual recibieron la noticia de la excarcelación, Chancellor y Saud hubiesen sido testigos de inequívocos mensajes de González en su encuentro con los medios.

“Lo digo sin ser egocentrista: fui instrumento para la unidad”, “puede haber diferencias porque somos originales”, afirmación que realizó el secretario de Sintraferrominera para referirse a la no unicidad de voces en el PSUV. “No es posible coartar derecho a la dirigencia sindical”; “unos (líderes sindicales) defienden al patrón, otros a los trabajadores”; “hay quienes en nombre de la revolución cometen atropellos”.

¿También están en Sintraferrominera quienes cometen esos atropellos?

– Sí.

¿Se lanzaron a las elecciones el 26 de septiembre (2010)?

– Sí.

Unas respuestas fueron breves, otras más elaboradas, pero igual de reveladoras: como la posibilidad de continuar su militancia en el PSUV, cuya respuesta fue que no podía contestar por los momentos; que será algo que tendrá que evaluar más en profundidad.

“Si es como está, no”, contesta González al preguntársele por el sistema de justicia de Venezuela.

Una hora después, luego que González abandonase la sede de Patrulleros de Caroní, su morada por 13 meses y fuese recibido entre abrazos y un tumulto que entonaba el Himno Nacional, sus compañeros Saud y Chancellor ofrecían la misma respuesta: “No sólo no confiamos en el sistema judicial, sino que esto ha sido una gran demostración de debilidad del Gobierno nacional ante la reacción de la sociedad civil”.

“Quizá teme que llegue por efecto dominó lo de Egipto y lo de Libia. Las fuerzas sociales la juventud, el poder sindical y la sociedad en general están en la calle alerta ante cualquier situación”, enfatiza Saud. “Tenemos la esperanza de que en los próximos días los próximos presos políticos que quedarán en libertad serán Carlos Chancellor y William Saud. Luego que estemos en libertad todos los presos políticos iremos hacia un objetivo común”

Asociación libre

Como la fe que profesa, como los personajes bíblicos que estudia, como la alegría de familiares y fieles que aguardaron su regreso, así trascurrió el 3 de marzo de 2010 para González.

Una fe puesta a prueba como la de Abraham, una paciencia de Job traducida en 17 meses de privación de libertad (incluidos los cuatro de casa por cárcel), así es la paradoja de la liberación de González. Lejos de sentir una gratitud, el liberado y los dos que piden justicia ven esta excarcelación como un deber, una reivindicación… como el grillete del gobierno.

Saud y Chancellor siguen encarcelados a la espera de respuesta de la apelación. Consultados al final de la entrevista a qué asocian la palabra libertad, contestaron: “Democracia”. “Injusticia”, responden sin vacilar al decirles justicia.

Al asomarles la palabra “protesta”, contestan “derecho”. Saud asoció la “libertad” al presentarle el nombre de “Rubén González”, en tanto que Chancellor primero expresó “injusticia”, para luego reiterar “libertad”.

Al plantearles con qué asociaban sus nombres contestaron: “Presos políticos”. ¿Pueblo? “Unido”, replicaron. ¿Constitución? “Violada”, afirmó Saud, mientras que Chancellor: “violentada”.

“Violada, no violentada”, insistió Saud. “Desconocida”, concluyó Chancellor.

Correo del Caroni

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