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La falta de infraestructura y de recursos humanos para la supervisión en Canaima es también un grave problema

El deterioro de algunas áreas de la Gran Sabana no es un problema nuevo. Los daños al ecosistema del Parque Nacional Canaima han sido constantes, y las políticas del Estado para conservarlo.

Cuenta la leyenda taurepán de la etnia pemón que el “Tuékaro o madre de todas las aguas nunca permitió que el sol la sacara de ellas, porque si era sacada se secarían todas las fuentes fluviales de la Gran Sabana”. Los recientes destrozos ocurridos a inicios de este año hacen pensar que hoy más que nunca el sector oriental del Parque Nacional Canaima está en riesgo y sus aguas podrían agotarse.

El viceministro de los pueblos indígenas Carlos Somera, proveniente de la Gran Sabana, conversó con Correo del Caroní comentando la leyenda antes mencionada destacando que ésta es apenas una de las tantas que tiene el pueblo pemón sobre la conservación de su hábitat.

Señala el funcionario y miembro del Movimiento Indígena que “vi la noticia de que muchos vacacionistas que se trasladaron hasta allá, y en vez de aprovechar las aguas para relajarse, hicieron esas actividades que de alguna manera afectan a nuestra tierra, son dañinas, un delito que lo consideramos como tal que no debe seguir sucediendo”.

A su juicio, Somera destaca que tanto el Movimiento Indígena, el gobierno local, nacional y las comunidades deben crear normas que conserven el ambiente y creen conciencia en los venezolanos.

Cariño por lo propio

“Si el 60 por ciento de los visitantes que fueron en estos días a la sabana son del estado Bolívar, creo que los guayaneses debemos seguir trabajando para dar conciencia a la gente que nos visita, porque el próximo año no tendríamos la Gran Sabana si nosotros vamos para destruir.

Desde el Gobierno Nacional tenemos que seguir preservando nuestra Gran Sabana nuestro paraíso terrenal, si destruimos la sabana tendríamos un desierto que nadie podrá visitar”.

Además del llamado de los pueblos ancestrales organizaciones sin fines de lucro e investigadores han alertado sobre la fragilidad del Parque Nacional Canaima, que cabe recordar, recibió más de 22 mil turistas desde el 20 de diciembre del 2010 hasta el 8 de enero del 2011 y muchos de éstos, a bordo de vehículos 4×4, contribuyeron con el deterioro de las vías de penetración a los atractivos naturales y con toneladas de desechos por todo el lugar.

Aunque el Instituto Nacional de Parques (Inparques) redactó un informe que será llevado a Caracas, es importante señalar que ya en el 2009 hubo una situación similar, se tomaron algunas medidas pero las dificultades no han sido salvadas siendo el tema del deterioro ambiental el más recurrente en la zona.

A propósito de esto Fundación La Salle y The Nature Conservancy y otras instituciones hicieron la publicación en octubre del 2009 del trabajo “Manejo de recursos naturales en el Parque Nacional Canaima: Desafíos institucionales para la conservación” de los especialistas Mariapia Bevilacqua, Domingo A. Medina y Lya Cárdenas.

En éste se aborda técnicamente los problemas en el Parque Nacional, y se sugiere como dificultad fundamental para la gestión ambiental la condición de recurso común de los recursos naturales más importantes del área, tales como agua, sabanas, bosques, suelos, fauna, flora y minerales.

Destacan los expertos que esta situación tiene dos variantes por un lado, los recursos naturales son objeto de sustracción, lo cual significa que la cantidad de recurso utilizado por una persona no puede ser aprovechado por otra. Y por el otro, es muy difícil excluir o negar el uso del recurso a quienes allí viven o lo visitan.

“Como consecuencia de ello y en ausencia de los controles apropiados, recursos como bosques, peces, fauna, suelos agrícolas, aguas, etc., pueden ser utilizados por un número cada vez mayor de personas, produciendo en el tiempo su afectación, degradación y eventual pérdida irreversible”.

Institucionalidad ineficaz

Cita el documento “la causa de la degradación ambiental a nivel mundial es institucional, debido a la falta de reglas y estructuras de gobierno apropiadas para alcanzar los objetivos de conservación. Cuando las medidas, los mecanismos y las estructuras de gobierno que controlan el acceso y regulan los usos de los recursos naturales están ausentes, no se aplican o en su defecto no son efectivos en lograr su función de control y conservación, ocurre entonces el fracaso institucional en procura de la conservación de los recursos naturales”.

El desafío para la conservación de recursos comunes “radica entonces en establecer reglas claras y legítimas de uso, que prevengan el aprovechamiento no sostenible de los recursos naturales y beneficien a todos los actores interesados, así como establecer los incentivos y desincentivos apropiados para que dichas reglas se cumplan”.

Pese a esto, el éxito de la preservación estaría comprometido por la incidencia de otros factores, el primero relacionado con la participación amplia de los entes interesados, el reconocimiento de los derechos, el sentido social y comunitario, la homogeneidad de los grupos de interés, su dependencia sobre el recurso, estructuras y técnicas de manejo adaptativo de los recursos, así como costos y beneficios de conservación compartidos de manera justa y equitativa.

El segundo aspecto tiene que ver con el conocimiento y el entendimiento de la localización y distribución espacial de los recursos naturales, especialmente biodiversidad, su estado de conservación, el diagnóstico de oportunidades y amenazas, para su aprovechamiento sustentable.

Cuestión de voluntad

Más allá de promover planes de conservación y establecer restricciones el trabajo “Manejo de recursos naturales en el Parque Nacional Canaima: Desafíos institucionales para la conservación” de los especialistas Mariapia Bevilacqua, Domingo A. Medina y Lya Cárdenas concluye que el “concurso de la voluntad política es crítico para establecer nuevos arreglos institucionales que definan y acuerden reglas de apropiación y exclusión de usuarios a los recursos naturales, donde los mecanismos de control, sanción y estructuras de buena gobernanza permitan compartir la autoridad y responsabilidad a nivel local, así como los costos de la conservación y el desarrollo de manera justa y equitativa”.

Resalta el documento que “sin esa voluntad política, desde el nivel individual hasta el nacional, los recursos naturales del Parque Nacional Canaima seguirán siendo un recurso común sujeto a extracción y uso sin control eficiente, con la consecuente pérdida de biodiversidad y el desenlace inevitable de una crisis ambiental irreversible, de magnitud impredecible”.

Correo del Caroni

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