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La propiedad estatal se consolida en Guayana

Ternium Sidor, Cemex, Orinoco Iron y Venezolana de Prerreducidos Caroní (Venprecar); Complejo Siderúrgico Guayana (Comsigua); Materiales Siderúrgicos, S.A. (Matesi); Cerámica Carabobo, Tubos de Acero de Venezuela, S.A. (Tavsa), Norpro de Venezuela, Frigoríficos Ordaz, S.A. (Friosa) y Siderúrgica del Turbio, S.A. (Sidetur) Planta Casima. Las 11 empresas mencionadas eran de capital privado a la llegada de Hugo Chávez al poder. En 2008, la mayor acería del país, Sidor, pasó a manos del Estado luego de un largo conflicto laboral. A partir de allí, la historia es conocida.

Objetivos políticos

“El término estratégico puede ser todo aquello que, con bases ideológicas enmarcadas en el proyecto político oficialista, incrementa el control político-económico del Presidente, sin deteriorar demasiado su popularidad”, ahonda en el debate la firma Econanalítica.

El Estado en todas partesNancy Ascencio y Freddy Valera, diputados a la AN por PSUV y AD, respectivamente, expresaron sus posiciones sobre el papel político y económico del Estado. Ambos comparten en que “nada es intocable para el Estado”.

►27 mil millones de dólares han costado las expropiaciones al Ejecutivo. Ternium ha cobrado US$ 767,4; en las briqueteras, Norpro, Cerámica Carabobo y Friosa las negociaciones siguen abierta.

∙María Ramírez Cabello
mramirez@correodelcaroni.com

Las expropiaciones se afincaron en Guayana, especialmente en lo que a la cadena siderúrgica se refiere. En el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías han sido estatizadas 11 empresas de la región, incluidas no sólo las del sector hierro y acero, sino también relacionadas con el ámbito petrolero, cementero y alimentos.

En el lote, se contemplan las estatizaciones de empresas con filiales en Guayana como sucede en el caso de Cemex y la Siderúrgica del Turbio S.A. con Planta Casima.

La ola expropiadora ha salpicado a las transportistas de materias primas que recibieron una amenaza en mayo de 2010 durante una alocución presidencial desde CVG Alcasa en el marco del lanzamiento del Plan Guayana Socialista, así como a las contratistas de las industrias básicas, pues se propuso convertirlas en empresas públicas de servicios. En ambos casos, no pasó de ser una amenaza, pero sigue latente su ejecutoria.

El sector alimentos fue abarcado con la expropiación de Frigoríficos Ordaz S.A. (Friosa) en septiembre de este año, luego de una ocupación temporal por más de tres meses.

Las estatizaciones iniciaron en abril de 2008 con la Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro (Sidor), que se encontraba en manos de la trasnacional argentina Ternium del grupo Techint.

Ternium es la única empresa que con algunos retrasos ha recibido el pago por la estatización por parte del Estado venezolano. En la primera semana de noviembre, Ternium publicó los resultados del tercer trimestre del año y precisó que en agosto de 2010 se cobraron US$ 204,0 millones en relación con la transferencia de las acciones de Sidor al Estado venezolano. El último pago de US$ 257,4 millones vence durante el corriente mes.

El pasado septiembre, por su parte, el mandatario nacional anunció la aprobación de recursos para cancelar a la trasnacional mexicana Cemex. La cementera aspiraba un pago de 1.300 millones de dólares, pero el Gobierno sólo ofreció 650 millones de dólares por la empresa.

En el caso de las briqueteras, Orinoco Iron y Venezolana de Prerreducidos Caroní (Venprecar); Complejo Siderúrgico Guayana (Comsigua); Materiales Siderúrgicos S.A. (Matesi); Cerámica Carabobo, Tubos de Acero de Venezuela S.A. (Tavsa), Norpro de Venezuela y Sidetur las indemnizaciones no se han concretado.

Nacionalizaciones pendientes

La estatización de las briqueteras se dio en el marco de la creación de la Corporación del Hierro y el Acero. En estos casos, el proceso de transición no ha cerrado, pese a que el pasado 15 de mayo de 2010, el mandatario nacional solicitó concluir en el corto plazo la compra-venta de las briqueteras Orinoco Iron, Venprecar y Comsigua.

En la alocución, el jefe de Estado habló de un plan para reactivar a las briqueteras que se mantienen coordinadas por una comisión de transición, encargadas de la negociación del justiprecio.

Por Orinoco Iron, se solicitaban 1.400 millones de dólares, mientras que por Venprecar aspiraban 700 millones de dólares. En dicha oportunidad, el presidente Chávez indicó que el monto pasó de 2.100 millones de dólares a una banda entre 600 y 800 millones de dólares.

Por el Complejo Siderúrgico Guayana (Comsigua), cuyos propietarios son en su mayoría de origen japonés, se solicitaron 520 millones de dólares y el precio se fijó en 220 millones de dólares.

Trabajadores de estas compañías han solicitado cerrar las negociaciones. Señalan que la diferencia de precios entre las partes negociantes ha retrasado la concreción de un acuerdo y uno de los aspectos más importantes es la discusión de los pasivos ocupacionales y ambientales.

En lo que corresponde a Norpro de Venezuela, el Ejecutivo no ha emitido el decreto oficial de adquisición forzosa que debe ser publicado en Gaceta Oficial. Entretanto, sus trabajadores no perciben salarios desde hace seis meses. Este decreto sí se formalizó en el caso de Friosa.

Resultados dramáticos

Alfredo Rivas Lairet, quien se desempeñó entre 1996 y 1998 como presidente de Sidor y quien tuvo en sus manos la entrega de la entonces estatal al Consorcio Amazonia, manifestó que estas “confiscaciones de la propiedad privada” significan más atraso para Guayana.

“Da vergüenza ver cómo hemos retrocedido como productores. Antes ocupábamos los primeros lugares en producción pero ahora hemos salido de los cuadros estadísticos. Ser el primer productor mundial de briquetas y planos se perdió y por el camino que va no hay posibilidad de recuperación, mientras se siga con ese modelo y esos inventos sociales de cogestión, empresas de producción social y control obrero”.

Muchas de las empresas estatizadas por el Ejecutivo han retrocedido en sus volúmenes de producción y sostenibilidad financiera. En el caso de las empresas de Guayana estatizadas, las consecuencias han sido dramáticas.

Errores en las industrias

El ex presidente de Sidor, Alfredo Rivas Lairet, sostuvo que el Estado debe dedicarse a sus funciones específicas en lugar de expropiar empresas. Hace algunos años, incluso, se planteó la privatización de las industrias debido a que “el Estado es un pésimo administrador y, en ese sentones, no había suficiente dinero para la adecuación tecnológica porque estas empresas son muy demandantes de recursos”.

“En la actualidad, el Estado no tiene los recursos ni la voluntad y eso ha quedado demostrado en el sector aluminio”, dijo.

Desconocer que la función de las empresas básicas es producir con alta calidad y a bajo costo los productos de su ramo, suplir las necesidades del país y generar excedentes financieros para invertir en actualización tecnológica ha sido uno de los grandes errores en la última década.

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