Inicio > Alfredo Maneiro, La Causa R > Alfredo Maneiro/ Por: Pedro Elías Hernández

Alfredo Maneiro/ Por: Pedro Elías Hernández

“Desde 1958 no se veía algo igual: Con exclusión de los gobernantes de entonces y de ahora, una complacida, satisfecha y risueña unanimidad, ilustra la reconciliación entusiasta del país político. Toda la unidad que ayer logró la constitucionalidad, hoy se repite conmovedoramente con el presupuesto. De la unidad en el espíritu del 23 de enero, a la unidad en los 45 mil millones. Sindicalistas y empresarios; nacionalizadores, socializadores, revertores, indemnizadotes y Ejecutivos de la Creole, Ejecutivos de la Shell, Ejecutivos de la Mobil, mayorías y minorías parlamentarías, gobernantes y gobernados; policías y detenidos; cobradores y deudores; iletrados y funcionarios del Inciba: todo el país político unido y unánime funciona a coro, como para hacer obligatoria la aceptación de la gran hora nacional del momento que vivimos.

En efecto, el petróleo es un don natural y forma parte de una justa pedagogía nacional recordar que no es el resultado directo y meritorio del esfuerzo de los venezolanos; que la presencia bajo nuestro suelo no es producto de nuestro trabajo.

Insistimos, en las condiciones sociales actuales es absolutamente imposible impedir el deterioro y, realmente, el efecto corrosivo de una abundancia fiscal que no está asociada directamente, ni con el trabajo de los venezolanos, ni con las luchas( y consecuencialmente) ni con la conciencia de la nación. Y no es sólo una preocupación conservacionista lo que nos mueve, pues es mucho o más lo que está en juego. No se trata ya, ni tanto ni únicamente, de lesionar la infeliz servidumbre al petróleo. Se trata de impedir una dependencia suicida, nacionalmente, de esta abundancia fiscal. Alfredo Maneiro, Caracas, 2 de junio de 1974”.

Es difícil encontrar en la historia del pensamiento político venezolano contemporáneo una pieza política más lúcida, aguda y premonitoria que la que hemos transcrito para nuestros lectores en los anteriores párrafos. Tal vez sólo la Carta de Jamaica de 1814 salida del genio y de la pluma de Bolívar, pueda servir como punto de comparación. Claro, tenía que ser el genio de Alfredo Maneiro quien produjera este documento ejemplar y mediante el cual dibujara con la agudeza y el detalle propios de maestros de la plástica, el momento político y económico de la Venezuela de 1974 y mejor aun, visualizara con asombrosa propiedad y precisión el futuro venezolano de las tres siguientes décadas.

No le alcanzó a Maneiro la vida para ver cumplida su profecía, en cierta forma similar a la de Pérez Alfonzo, ya que un 24 de octubre de 1992 murió, de un infarto a los 46 años de edad. Tal vez se pueda hacer una analogía entre la prematura desaparición física de Maneiro y la de otro venezolano de excepción como Albreto Adriani, quien también recibió la inapelable sentencia de la muerte en 1936 a los 38 años de edad. En ambos caso, aunque en momentos históricos diferentes, Venezuela perdió a dos de sus más preclaras mentes del siglo XX, lo cual truncó de cuajo la maduración y desarrollo del pensamiento de estos hombres. El tiempo confirmaría después lo trágico que resultó aquello para el futuro de la patria.

“Unidad en los 45 mil millones”, refiere el documento. Al contextualizar la expresión, nos habla Maneiro de la apotiosis fiscal de una Venezuela que pasó de un presupuesto de 13 mil millones de bolívares en 1974 a 45 mil millones en 1975. Los precios petroleros habían mutado de 3 dólares el barril a 16 dólares como consecuencia de la guerra del Yom Kippur entre árabes e israelíes ocurrida en 1973. En efecto Venezuela se indigestó con aquella riqueza súbita y azarosa. 30 años después conocemos los efectos de la paradoja de la abundancia o de la abundancia sin crecimiento. El país de 1974 pasó de índices socioeconómicos de 30% de pobreza, inflación de 4% anual, moneda estable y dura, desempleo de 3% y crecimientos del PIB sostenidos en los últimos 57 años de un promedio de 5% interanual, a inflación de 30% promedio en las últimas décadas, 18% de desempleo, 60% de pobreza (4 millones de personas que viven con apenas un dólar y medio diarios diario y 8 millones con 3 dólares diarios).

Propuso Alfredo en 1974, frente a la seguridad de que ese sobre ingreso fiscal petrolero iba a ser derrochado y que también iba a erosionar institucional y moralmente a la república, la idea de reducir drásticamente la producción petrolera. Cuando Carlos Andrés Pérez inventó en su primer gobierno el Fondo de Inversiones de Venezuela para “administrar la abundancia con criterio de escasez”, a fin de que sirviera como un instrumento de ahorro de la bonanza, Maneiro simplemente sonreía y decía “ sí, como no”. Se le preguntaba si no era buena la medida de un fondo de ahorro de esa riqueza y el respondía con propiedad, “¿qué mejor y más segura cuenta de ahorro para el petróleo que el subsuelo?”

La inmensa riqueza petrolera que recibió el fisco nacional entre 1975 y el año 2009, calculada en 500 mil millones de dólares, terminó casi la mitad de ella en las cuentas bancarias privadas radicadas en el exterior de las cuales son titulares un puñado de venezolanos, produciéndose la más tremenda exportación neta de capitales y privatización de fonos de origen público que haya conocido país alguno. El otro instrumento de transferencia directa del dinero del petróleo a grupos influyentes es el volumen del servicio de la deuda externa e interna que consumía el 80% del ingreso fiscal derivado de los hidrocarburos hasta el inicio del nuevo ciclo de precios petroleros altos ocurrido en el año 2004.

En homenaje a este venezolano que tuve el orgullo de conocer y con quien pude compartir reflexiones sobre el país, que llamó la atención sobre la perversión que significaba que un Estado y su gobierno pudieran tener una inmensa riqueza en su poder que no era el producto de la laboriosidad de la nación , o cual le permitía avasallar a los ciudadanos y desarrollar autonomía funcional respecto a la sociedad, dedicamos estas líneas.

En esta Venezuela revolucionaria de hoy, de enfrentamientos irreales y artificiales, de una polarización que sólo esconde una enorme pobreza de ideas, recordamos aquellas palabras pronunciadas por Alfredo Maneiro en 1982 , unos dos meses antes de su muerte en un acto en la sala plenaria del parque central: “Ahora que todos aquellos títulos notariados de revolucionarios han hecho aguas, ahora que el esquema de izquierda y derecha revela su condición conservadora por todas partes y tiende a ocultar la verdadera divisoria entre un país de 200 mil venezolanos con uniforme y sin él, dueños de privilegios y agentes del abuso y 12 millones de compatriotas que ni tienen privilegios, ni los solicitan y que viven cotidianamente el abuso. La verdadera divisoria venezolana entre una pequeña Venezuela de decenas de miles de usufructuadores de la riqueza petrolera, y una gran Venezuela de millones, que ni siquiera se han enterado de la existencia de esa riqueza”.

Esa divisoria venezolana sigue siendo hoy exactamente la misma, a 28 años de la muerte de Maneiro. ¿En qué lado se ubica usted?

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: